España: Detectan un nuevo mosquito invasor de origen asiático

España: Detectan un nuevo mosquito invasor de origen asiático

Es capaz de infectarse con dengue y chikungunya, aunque el riesgo de que transmita enfermedades en España es muy bajo.

Por primera vez han detectado en España la presencia del mosquito invasor de origen asiático ‘Aedes japonicus’, que es capaz de transmitir enfermedades como la del Nilo Occidental.

El insecto ha sido descubierto en Asturias, una región situada en el norte de España, según el informe de Evaluación Rápida de Riesgo, publicado por el Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias del Ministerio de Sanidad de España.

El descubrimiento ha sido posible gracias a la colaboración de la población. La plataforma de ciencia ciudadana Mosquito Alert recibió una foto de este insecto captada en el concejo de Siero, y que fue enviada por una persona anónima.

Tras la recepción de nuevas fotos, así como de ejemplares, se realizó una inspección de campo por entomólogos. El jefe del equipo, Roger Eritja, afirmó que el análisis “sugiere que el mosquito está ya establecido en un área que puede ser mucho más amplia”.

¿Cuáles son las características de este mosquito?

Además de la transmisión de enfermedades como la del Nilo Occidental, pruebas de laboratorio han comprobado que también puede infectarse de dengue o chikungunya. Los expertos apuntan que de momento el riesgo de transmisión de estas enfermedades a nivel autóctono en España es muy bajo.

El aspecto de este insecto tiene cierto parecido con el mosquito tigre o el de la fiebre amarilla. Sin embargo, este ejemplar es bastante más grande, es de color marrón y tiene varias líneas de color dorado en el tórax. Además, es capaz de volar largas distancias y es muy resistente a las bajas temperaturas. A diferencia del mosquito tigre no suele frecuentar zonas urbanas, sino más bien boscosas, y no es tan agresivo con las personas.

El ‘Aedes japonicus’ es un mosquito nativo de Corea, Japón, Taiwán, Sudeste de China y Rusia, pero desde 1990 se ha ido extendiendo a nuevas zonas. Desde entonces se había detectado en Estados Unidos, Canadá y al norte de Francia, entre otros países, pero nunca hasta ahora en el sur de Europa.