Crean fórmula capaz de eliminar el estado de descomposición de cadáveres para ser identificados

El mexicano Alejandro Hernández cárdenas la patentò para que se pudiera usar en las investigaciones forenses del país.

Crean fórmula capaz de eliminar el estado de descomposición de cadáveres para ser identificados

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Un cuerpo se marina en un caldo químico dentro de una especie de pecera gigante. El doctor Alejandro Hernández Cárdenas, de 59 años, lo examina, decide que aún no está listo y deja que se siga remojando unas horas más, pero el cambio es evidente a simple vista.

Hace un par de días era una momia ennegrecida, con la piel pegada a los huesos y la cara esquelética. Hoy, sus músculos están hinchados, su piel es rosada y su rostro tiene facciones reconocibles, incluso se alcanza a divisar un tatuaje con algunas letras en su brazo, lunares en la cara y la cicatriz de una cirugía en la pierna.

Parece magia, pero es química pura, es el resultado del procedimiento de rehidratación de cadáveres que el Dr. Hernández Cárdenas  desarrolló y que recientemente patentó para utilizarse en todas las investigaciones forenses del país para examinar a los cuerpos sin vida que le llegan.

Crean fórmula capaz de eliminar el estado de descomposición de cadáveres para ser identificados

Experimentó con mezclas químicas antiguas hasta que encontró la ideal para “revivir” un dedo humano 

La violencia de Ciudad Juárez fue lo que lo impulsó a buscar la manera más confiable de identificar restos que terminaban en sus manos.

Comenzó con un dedo en un frasco de Gerber, usando una fórmula que encontró en un libro del siglo pasado. Al no obtener los resultados que buscaba, experimentó con distintas mezclas. Pronto su laboratorio se llenó de dedos cadavéricos enfrascados en caldos de distintos químicos, hasta que un día, encontró un dedo rosa perfectamente conservado en uno de sus envases.

“Voy a ser sincero, lo primero que pensé fue que mis compañeros de trabajo me habían hecho una broma, cambiando el dedo que yo había puesto ahí por uno recientemente amputado. Sin embargo, no había sido una mala jugada. Comparé el dedo rehidratado con las fotografías que le había tomado estando momificado, y vi que era el mismo. Fue una emoción muy grande, por que ya tenía más de un año experimentando”, recuerda el forense.

Después de tener éxito con el dedo momificado, quiso ver si su método servía para rehidratar manos enteras, luego brazos y piernas, finalmente encontró la manera de usar su técnica con cuerpos completos.

“Cuando recién comencé a utilizar esta fórmula, me tardaba hasta tres semanas. En la actualidad, puedo rehidratar o revertirle la putrefacción a un cadáver completo en un promedio de tres a siete días”, explica Hernández cárdenas.

Cada ser sin vida reacciona diferente con el proceso, por lo que es importante vigilarlo y ver como evoluciona.

Durante los primeros días, el equipo forense debe revisarlo cada 12 horas, luego cada ocho horas y así sucesivamente.

“Nunca sabemos cuál será el tiempo exacto, pero llegará un momento donde el cuerpo estará en condiciones perfectas. Si lo dejamos un poco más, su aspecto comenzará a cambiar y hasta se destruirá, por eso hay que revisarlo constantemente”, apunta.

El método consiste en introducir los cuerpos en una especie de jacuzzi químico, donde reposan por varios días mientras que sus tejidos se rehidratan

Los cadáveres son introducidos en una especie de jacuzzi químico, donde se quedan por varios días mientras sus tejidos vuelven a hidratarse.

Hernández Cárdenas pasó de usar frascos de comida para bebé a diseñar su propio ‘jacuzzi de los muertos’, un ataúd de plástico capaz de acomodar dos cuerpos putrefactos o momificados en el fondo.

Crean fórmula capaz de eliminar el estado de descomposición de cadáveres para ser identificados

Para asegurarse de que lleguen enteros, el odontólogo forense usa una grúa especial para colocarlos dentro. Una vez puesto los huéspedes, el forense los cubre con 250 a 300 litros de su mezcla especial donde los deja remojando por el tiempo que sea necesario. Poco a poco los músculos recuperan su volumen, la piel deja de verse café o negra y regresa a su tono natural, si acaso, un poco más pálido. Nariz, Labios, Orejas y Pómulos vuelven a surgir de las caras hundidas; las uñas se aclaran, los tatuajes vuelven a ser visibles, las cicatrices resaltan, los lunares se hacen notar.

Hernández cárdenas también saca huellas digitales para comparar con la base de datos policíaca.

No todos los restos humanos pueden pasar por este proceso. De modo obligatorio, deben conservar el estado de putrefacción -donde todavía cuenten con tejidos o momificados que tengan la mayor parte de sus tejidos sin agua-.

“Mientras se encuentre algo de tejido, aunque sea en una pequeña parte de piel, se puede revertir y experimentar; en cambio, ya no es posible lograr nada si los cuerpos están en licuefacción, cuando los tejidos blandos se convierten el líquido, o esqueletizados”, indica.

Rehidratar un cadáver  completo cuesta alrededor de 2 mil pesos, todo depende de la cantidad de químicos que se ocupen

“Como los químicos suben de precio constantemente, hoy en día, rehidratar un cadáver completo cuesta entre mil 800 y dos mil pesos.

Acorde con el grado de descomposición , se ocupa cierta cantidad de químicos y de eso depende el precio. Rehidratar una sola mano cuesta cerca de 12 pesos, y un dedo menos de cinco pesos”, afirma el forense.

También explica que una vez que se ‘revive’ al cadáver, el cuerpo continúa su corrupción natural.

“Al sacarlo, sigue su proceso de deshidratación normal. Depende de cómo se encontraba es lo que tarda en deteriorarse; los líquidos retrasan ligeramente ese procedimiento”, dice.

En Argentina, Perú y Estados Unidos existen otros expertos en el campo forense que tratan dedos y manos amputadas para sacarles huellas digitales, algo que se conoce como necrodactilia, pero ninguno a intentado ‘revivir’ a un cuerpo entero.

El trabajo del mexicano es único en el mundo, y en reciente fecha obtuvo la patente de su fórmula.

“No estoy descubriendo el hilo negro, no es algo nuevo. Estas técnicas existen desde hace más de un siglo, pero no hay mucha investigación en este sentido y esto ha funcionado”, expresa.

Desde 2004, cuando comenzó a utilizar su fórmula actual, el odontólogo forense y su equipo han tratado cerca de 700 casos, incluidos trozos de piel, extremidades, cabezas y cuerpos enteros, pero por el momento no llevan ninguna clase de estadística sobre cuántas muertes han ayudado a esclarecer.

“No acostumbro checar cuántos han sido identificados. Tomo impresiones dactilares, hago un reporte describiendo las características útiles para su identificación y lo envío al Ministerio Público. Una vez que ellos tienen esto, empiezo a trabajar con el siguiente caso. No me involucro, por respeto a las víctimas y sus familias, por salud mental y hasta por seguridad personal”, concluye Hernández Cárdenas.