Hablar sucio durante el sexo mejora tu vida intima

La ciencia explica que de elegir el lenguaje adecuado durante una relación intima, el cerebro puede excitarse tanto o más que con caricias en la piel o el mismo coito

Hablar sucio durante el sexo mejora tu vida intima

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Durante una práctica sexual se requiere de la estimulación de la zona genital para alcanzar un mejor orgasmo. Sin embargo, existen parejas que para disfrutar aún más de su relación hablan sucio (dirty talk, en inglés) durante el acto, particularmente influidos por las películas eróticas o pornográficas, donde suele ser más común escuchar estas palabras.

La ciencia explica que de elegir el lenguaje adecuado durante una relación intima, el cerebro (considerado el órgano sexual más poderoso) puede excitarse tanto o más que con caricias en la piel o el mismo coito.

“Hablar sucio” no se refiere a agredir verbalmente a la pareja, sino encontrar una expresión que eleve la temperatura para ambos

Muchas veces las personas confunden “hablar sucio” con maltratar verbalmente a su pareja, por lo que suelen ocurrir ciertos problemas al sentirse hasta cierto punto agredidos. Es por ello que primero se debe establecer qué tanta confianza existe en la relación como decir obscenidades o describir abiertamente su fantasías. Hay palabras que por su naturaleza puede ser insultantes o denigrantes para alguno de los implicados y ahí radica el riesgo.

De acuerdo con sexólogos, el que los miembros de la pareja usen palabras licenciosas no significa que sean unos pervertidos o que se consideren depravados; de hecho, aseguran que, por el contrario, esto puede mejorar la sexualidad.

“El dirty talk forma parte del juego erótico, es un estímulo muy fuerte para mantener la excitación durante un encuentro íntimo y puede ser disfrutado por ambos. Sin embargo, esto depende de un contexto social, cultural, de valores y hasta de religión, debido a que cuando una persona ha llevado un desarrollo sexual saludable físico, fisiológico, biológico, de educación o emocional, es más fácil que permita tanto escuchar, como decir  este tipo de palabras durante la relación”, apunta la doctora Verónica Delgado Parra, médico psiquiatra, sexóloga  clínica y psicoterapeuta  del Hospital  Ángeles del Pedregal y de la Asociación Mexicana para la salud sexual (AMSSAC).

El miedo y la excitación se expresan en las mismas zonas del cerebro, por eso los gemidos, gritos y susurros también producen placer

En el cuerpo se hallan diferentes zonas erógenas donde, dependiendo de la persona, la excitación puede ser mayor o menor; piernas, brazos, orejas, ombligo, espalda, entre muchas otras, pero el que destaca del resto es el cerebro, considerado el órgano sexual más poderoso, ya que es aquí donde surge la libido, término utilizado para denominar el deseo sexual y que, para animarlo, sólo requiere del poder de la palabra.

Es importante destacar que la excitación, más que un fenómeno físico, es un proceso que empieza en el cerebro, al igual que el lenguaje, por tanto, una palabra ‘candente’, más que sonar impúdica, puede estimularlo sobre otras zonas erógenas u otros órganos, a través de un roce, una imagen o un encuentro íntimo. Esto genera la producción de dopamina, un neurotransmisor encargado de regular las sensaciones de placer y y felicidad en el organismo.

“La gente disfruta de ‘hablar sucio’ en la cama porque activa todas las regiones del cerebro mientras el cuerpo se ‘enciende’. por ejemplo, muchas mujeres en posiciones de poder disfrutan siendo  sumisas en la cama porque esto estimula la amígdala cerebral, región del cuerpo donde reside el miedo y se activa la excitación y el placer sexual. Es por eso que los gemidos, resoplidos, susurros, gritos y las palabras sucias, activan nuestro cerebro”, afirma Daryl Cioffi, experta en sexualidad, neuropsicología y propietaria de Polaris Counseling & Consultin.

Por otra parte, explica que en el cerebro existen dos áreas importantes en el hipotálamo para el erotismo el núcleo preóptico que influye en la búsqueda en la pareja -que es más grande en los hombres- y núcleo supraquiasmático, que regula los ciclos reproductivos. Ambas zonas se activan al escuchar obscenidades o groserías y pueden tener simultáneamente un efecto positivo, por lo que se produce un momento excitante y liberador durante las transgresiones verbales que se dan en el acto sexual.

El dirty talk también permite una experiencia liberadora y desafiante, especialmente para mujeres más cohibidas o con complejo de niña buena, ya que les permite sentirse sexualmente más cómodas

“Hablar sucio” también es un juego sexual que permite comunicar delicadamente las fantasías y estimular la verbalización de las de la pareja para que ambos conozcan de manera clara sus necesidades, además de cómo complacerse, con el fin de tener una relación sexual más satisfactoria.

“Al practicar el dirty talk no importa si estos deseos realmente quieren llevarse a la realidad, si durante el coito uno de los dos menciona actividades ‘inusuales’ como hacer un trío, tener una fantasía de violación o un fetiche en particular. Esto no representa necesariamente una proposición, sino únicamente la verbalización de una ilusión”, señala la terapeuta sexual Ava Cadell, afiliada a la Américan Association of Sexuality Educators Counselors and Therapists.

La especialista señala que “hablar sucio” es el resultado de un nivel más profundo de comportamiento sexual, más allá de los actos meramente físicos.

En la actualidad aún existen tabús sobre la sexualidad, esto puede demostrarse en países como México, en donde cerca del 30 y 45% de los adultos sufre de alguna dificultad de tipo sexual. Las problemáticas más frecuentes están relacionadas generalmente con lograr el orgasmo. En particular, las padece el sexo femenino y existe un fenómeno denominado El Complejo de la Niña Buena, que consiste en que una mujer debe adoptar en público una postura educada y mesurada para no ser juzgada y más bien ser catalogada como ‘decente’ .

Para ellas, experimentar el dirty talk puede transformarse en una experiencia liberadora y desafiante, ya que les permite sentirse sexualmente más cómodas, incluso al realizar este tipo de actividad en la intimidad pueden excitarse  con todo tipo de palabras sin acomplejarse, aun cuando las encuentren ofensivas o si las escuchan en otro contexto que no sea la cama. Esta práctica lingüística revela sus fantasías más profundas, que pueden expresarse como un juego erótico sin sentirse juzgadas ni señaladas.