Descubren una “casa de hielo” escondida bajo las calles de Londres

Descubren una "casa de hielo" escondida bajo las calles de Londres

Estas casas de hielo fueron muy populares entre los siglos XVI y XIX, antes de que se descubriera la electricidad.

Las casas de hielo fueron muy habituales entre los siglos XVI y XIX, tanto en España como en otros lugares de Europa como, por ejemplo, Inglaterra. Estos almacenes consistían en un pozo excavado en la tierra, en el que se construían unos muros de contención para evitar que se viniera abajo e incluso un techo. Allí se conservaba la nieve antes de que se derritiera en el exterior mientras se convertía en hielo.

En el centro Londres, concretamente en el conocido barrio de Marylebone, el mismo donde vivía Sherlock Holmes, justo al sur de Regent’s Park, un equipo de arqueólogos acaba de descubrir precisamente uno de estos depósitos debajo de las calles. Es una enorme casa de hielo subterránea que data de la década de 1780 que ha sido hallada durante las obras para reconstruir la identidad histórica de Regent’s Crescent.

Los expertos consideran que este edificio sería uno de los más grandes de su tipo en el momento que fue construido. Mide 9,5 metros de profundidad y 7,5 de ancho. Lo que más ha sorprendido a los especialistas es, sin embargo, que esta cámara de ladrillo rojo con forma de huevo sobrevivió al Blitz, la espantosa serie de bombardeos a los que la Luftwaffe, la aviación nazi, sometió a la capital británica durante la Segunda Guerra Mundial.

Hasta 53 explosivos de alta intensidad cayeron en Marylebone entre octubre de 1940 y junio de 1941. Las bombas alemanas destruyeron totalmente las casas situadas alrededor de este almacén de hielo, que incluso hoy en día permanece en excelentes condiciones de conservación, según explica en un comunicado el Museo de Arqueología de Londres (MOLA).

También se ha conservado su pasaje de entrada, probablemente gracias a “las grandes habilidades de ingeniería y construcción que había a finales del siglo XVIII”, explica Jane Sidell, inspectora de monumentos antiguos . En la década de 1820, este espacio fue utilizado por William Leftwich, un pionero en el comercio de hielo que suministraba su producto de alta calidad a las élites de Londres, mucho antes de que se pudiera fabricar hielo artificialmente.

En esa época estaba extremadamente de moda servir todo tipo de delicias congeladas en lujosos banquetes, y la demanda era alta por parte de servicios de catering, instituciones médicas y minoristas de alimentos. El hielo se recolectaba en los canales y lagos locales en invierno y se almacenaba, pero a menudo no estaba limpio y el suministro era inconsistente.

Leftwich fue una de las primeras personas en reconocer el potencial negocio que escondía el hielo importado: en 1822, después de un invierno muy suave, alquiló un barco para realizar un viaje de ida y vuelta de 2.000 kilómetros desde Great Yarmouth (en la costa de Norfolk) hasta Noruega para recolectar 300 toneladas de hielo recolectado en lagos congelados.

“Este es un ejemplo de lo extraordinario que se hizo en ese momento (en el que no había aún electricidad para hacer cubitos) servir lujosas ‘golosinas congeladas’ y proporcionar material a los comerciantes de alimentos”, dice David Sorapure, Jefe de Patrimonio Histórico del MOLA. Pero la empresa patrocinada por Leftwich no estuvo exenta de riesgos.

Las importaciones anteriores se habían perdido en el mar o se habían derretido antes de llegar a su destino, mientras que los desconcertados funcionarios de aduanas vacilaban sobre cómo gravar con impuestos ese tipo de carga. En el caso de este cargamento patrocinado por el comerciante londinense, se tomó la decisión a tiempo para que el hielo fuera transportado a lo largo de Regent’s Canal y Leftwich pudiera obtener una buena ganancia.

Regent’s Crescent fue una gran terraza diseñada originalmente por John Nash, el famoso arquitecto que ideó el Palacio de Buckingham, y se construyó en 1819. Pero las icónicas casas fueron destruidas durante la Segunda Guerra Mundial y posteriormente reemplazadas, en la década de 1960, por una réplica. La actual reconstrucción intenta ser un homenaje a la visión original de Nash.

LaVanguardia

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