Holocausto: La breve historia del mayor exterminio mundial

Trabajos forzados, hambruna, experimentos médicos climas extremos y un sinfín de torturas remiten a la palabra "holocausto".

Holocausto: A 72 años del mayor exterminio mundial

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Trabajos forzados, hambruna, experimentos médicos climas extremos y un sinfín de torturas remiten a la palabra “holocausto”. Hasta ahora es considerada como la mayor masacre humana de la historia a manos de un sistema político.

En el periodo comprendido entre 1933 y 1945, fueron asesinadas al menos 11 millones de personas y este 27 de enero se les recuerda

Debido a su transcendencia, la Asamblea General de las Naciones Unidas, designó el 27 de enero como Día Internacional de Conmemoración en Memoria de las Víctimas del Holocausto, que reunió al menos a 6 millones de judíos y más de 5 millones de personas de otras etnias, religiones, preferencias sexuales y discapacidades físicas.

De acuerdo con el director académico del Museo de Memoria y tolerancia de la Ciudad de México, Adán García el holocausto es un evento que surgió en paralelo de la Segunda Guerra Mundial, en un periodo comprendido entre 1933 y 1945 cuando Hitler estableció un régimen nazi, luego de que Alemania perdiera la guerra y quedara en una situación económica muy severa. Su idea era reconstruir el país, utilizando un discurso ultranacionalista en el que cualquiera que fuera indeseable para el gobierno, sería exterminado de inmediato o forzado a trabajar hasta su muerte.

Fuente: The Rescued Film Project

“Después de la Primera Guerra Mundial, había una idea generalizada de que Alemania había perdido la guerra al ser traicionado por su propia diligencia e incluso por algunos sectores de su población, entre ellos, los judíos, por esa razón el discurso de Hitler pudo posicionarse en los alemanes que se sentían derrotados Nacional Socialista, el führer cimentó las bases de su gobierno en una política de exterminio con un discurso en el que situaba como enemigos a todos aquel que no fuera alemán y no cumpliera con las características de la raza aria pura y dominante, además, a quien considera indeseable u opositor a esas ideas. Judíos, homosexuales, discapacitados, gitanos, enfermos mentales y adversarios políticos, etc. fueron perseguidos por el gobierno con el fin de asesinarlos”, comenta García.

Para lograr sus fines, Hitler instauró campos de concentración, trabajo y exterminio; los no arios eran seleccionados y enviados en trenes hacinados, dependiendo de sus características

Para que fuera posible el holocausto pasaron varias etapas.

Inició con la preparación de 1933 a 1939 donde se modificaron las leyes para permitir la discriminación y eliminar los derechos de algunos; luego se dieron las primeras posibilidades de exterminio (algo así como un periodo de prueba), donde los militares comenzaban a exterminar con balazos a casi medio millón de personas.

La última fase se dio en 1941 cuando se instauró La Solución Final, periodo cuando Hitler dio la orden oficial de exterminar de manera masiva, consistente y definitiva hasta lograr la eliminación total de los considerados no arios. De ahí comenzó el envío masivo de personas hacinadas en trenes donde viajaban sin ventilación, apretadas e incluso encerradas varias horas entre sus orines y excrementos.

“En la llamada Solución Final, Hi-tler creó un grupo de cerca de 15 personas que determinaban cómo y a quién eliminar (líderes de la SS). A partir de ahí y hasta los siguientes tres años, es decir, de 1942 a 1945, es el periodo donde entre el 75 y 80% de las víctimas fueron asesinadas, pues se instauraron los campos de concentración y exterminio como método principal. El primero de ellos fue Dachau en Munich, luego los de Auschwitz y así sucesivamente. Los líderes nazis determinaban quién debía ser exterminado al momento, enviado al trabajo extremo y quién serviría para realizar experimentos médicos. En los guetos, los nazis señalaban a qué campo de concentración debían ir”, explica el director.

Las víctimas estaban desnutridas, soportaban climas de hasta -40°c, eran obligadas a trabajar todo el día y algunas eran torturadas o forzadas a servir como experimento médico

Las víctimas sufrían condiciones extremas, largas hambrunas, trabajos excesivos, que incluían cavar sus propias fosas o las de sus familiares; torturas e incluso toda clase de experimentos médicos, especialmente en niños, además de utilizar un solo uniforme de tela tipo lino que poco los cubría contra las inclemencias del clima, que en el invierno de Polonia llegan a ser de hasta -40°c.

“La SS sabía que un humano necesita entre mil 200 y mil 500 calorías diarias para vivir bien y que el mínimo necesario para pasar de un día a otro mientras tu cuerpo se va consumiendo es de 200. Este cálculo lo utilizaron para darle la menor cantidad de calorías diarias posibles para que trabajaran hasta que el cuerpo se agotara y muriera lentamente, no sin antes haber sacado provecho de ellos. Por eso llegaban a estar casi en los huesos. Eso, aunado al uniforme de tela ligera, que en el mejor de los casos era sólo un pantalón y una camisa, en condiciones bajo cero, desnutridos, muchos enfermos de tifoidea, torturados y hambrientos hacían que fallecieran. Sorprendentemente, aun así, hubo gente que sobrevivió y pudo reconstruir su vida“, afirma Adán García, también internacionalista.

Según declaraciones de uno de los exintegrantes de la SS apresado en Alemania, Oskar Gröning, las cámaras y las duchas de gas habían sido creadas para un exterminio masivo que no implicara el uso de tantas balas y el acercamiento directo con los presos.

Gröning fue acusado como cómplice de asesinato y reveló haber colaborado con la muerte de 300 mil personas, mismas que habrían tardado hasta media hora antes de morir en las cámaras o las duchas, en donde los nazis utilizaban cianuro Zyklon B.

“Este pesticida les penetraba en los vasos más pequeños de los pulmones, bloqueándoles la respiración celular. El cerebro y corazón son los órganos que primero sufrían daño. Las víctimas sentían un escozor en el pecho, acompañado por dolor espasmódico, como si tuvieran un ataque de epilepsia muy intenso”, declaró Sven Anders, un experto del Centro Médico de la Universidad de Hamburgo-Eppendorf (Alemania).

Una vez muertos, eran mandados a los hornos, donde se quemaban a la par millones de cuerpos; de hecho, se estima que 17 mil 280 de ellos eran calcinados cada 24 horas; en su mayoría, los cadáveres se encontraban en estado de descomposición y putrefacción, aunque también eran utilizados con algunos prisioneros aún vivos.

Luego de terminar la segunda guerra mundial, los campos fueron clausurados y algunos de los sobrevivientes que fueron liberados escaparon a otros países, entre ellos, México

Tras una intensa batalla por la guerra, Alemania fue cercada por las fuerzas soviéticas en julio de 1944, cuando encontraron el primer campo de concentración. De inmediato, Hitler ordenó el cierre paulatino de los campos y la eliminación de la evidencia del genocidio, pero la emboscada soviética se adelantó y logró liberar a los presos en 1945.

Los líderes de la policía secreta nazi (Gestapo) fueron llevados a juicio por los millones de homicidios. La mayoría no tuvo sentencia debido a que lograron escapar, incluido Hitler, de quien se desconoce el lugar donde murió. Por derecho a su privacidad, no se sabe a dónde fue la mayor parte de los sobrevivientes, pero se conoce de varios que incluso llegaron al país.

“Tenemos muchos casos de sobrevivientes que vinieron a México, adoptaron nuestra nacionalidad y cultura y tuvieron familias. Algunos eran niños y no todos venían de campos de concentración, había otros de guetos (ciudades donde se contenía a la población no aria), que era otra forma de control y exterminio”, dice García.

De acuerdo con el director del Museo de Memoria y Tolerancia, en la actualidad sigue existiendo el racismo, pero lo sucedido en el holocausto sí marcó a la humanidad para bien y en eso radica la importancia de esta fecha.

“Han existido asesinatos masivos a través del tiempo y en diversas partes del mundo, incluso recientes, pero ninguno se compara con el holocausto, este ha sido, sin duda, el umbral máximo de genocidio. La importancia de conmemorar esta fecha es mantener el registro histórico para que en un futuro este tipo de masacres no se repita. Eso no quiere decir que el fenómeno de los nacionalismos desbocados puede volver a existir, pues aún existe el racismo y la discriminación; yo creo que la humanidad ha aprendido bastante del holocausto como para no volver a repetirlo y si llegara a pasar, eso nos hablaría de que entonces no hemos aprendido nada como seres humanos”, concluye.

  • mario medina

    los indigenas norteaméricanos fueron masacrados en números mucho mayores por nuestros vecinos del norte