Las misteriosas fosas comunes de hace 5.000 años existen por un motivo

Las misteriosas fosas comunes de hace 5.000 años existen por un motivo

Los científicos han encontrado un vínculo entre fosas comunes milenarias en Escocia y el Pacífico Sur.

Los científicos creen que una serie de fosas comunes prehistóricas en el Pacífico Sur y el norte de Escocia son los últimos lugares de descanso de víctimas de tsunamis que tuvieron lugar hace miles de años.

Aunque los arqueólogos han descubierto numerosos sitios de enterramiento masivo en todo el mundo, descubrir la historia detrás de estas fosas comunes es bastante difícil, sobre todo si se descartan las causas que parecen más plausibles, como las enfermedades y las guerras.

Los científicos saben que el período anterior a la historia escrita estuvo plagado de desastres naturales mortales. Pero, por extraño que parezca, se conocen muy pocos sitios donde se enterraran las numerosas víctimas de cataclismos climáticos y tectónicos como tifones, terremotos y tsunamis.

Un nuevo estudio sobre varios lugares de entierro masivo en las costas de Oceanía y Escocia ha proporcionado algunas pistas para entender la antigua y desconocida historia de los humanos y su relación con los tsunamis.

La nueva investigación se centró en cementerios costeros de Vanuatu y las Islas Salomón, en el Pacífico Sur, y en las islas Orcadas y Shetland, en el norte de Escocia; unos cementerios que antes se creía que albergaban los cuerpos de víctimas de guerras y enfermedades, informa ScienceAlert.

Sin embargo, se sabe que estas regiones también experimentan tsunamis, y los períodos de los enterramientos en masa en estos lugares —que van desde los 500 años hasta los 5.000 años de antigüedad— coinciden con los del registro geológico de tsunamis del pasado. Esta conexión era demasiado evidente como para pasar desapercibida.

“Al observar las muestras de los cementerios y considerando el potencial de los tsunamis, pudimos demostrar que muchos de estos sitios estaban relacionados con tsunamis importantes, a diferencia de las explicaciones más estándares que apuntaban a una guerra o una epidemia”, explicó James Goff, experto en peligros naturales del Centro de Investigación PANGEA de la Universidad de Nueva Gales del Sur, en Australia.

Como los tsunamis son difíciles de predecir, su destrucción a menudo llega con poca o ninguna advertencia.

Como resultado, el número de muertos es a menudo extremadamente alto y los cadáveres deben ser enterrados rápidamente, cerca de la costa, y con poco o ningún respeto por las tradiciones funerarias. Pero más revelador aún fue que, en ocasiones, junto a los restos humanos estaban enterrados peces y otros animales que murieron a causa del tsunami.

“Por ejemplo, en un lugar en las Islas Salomón el método de entierro y la edad de las personas enterradas corresponde con lo que esperaríamos después de un tsunami: las personas fueron sepultadas en posiciones atípicas, y son excepcionalmente jóvenes,” explicó Goff.

El estudio ha sido publicado en Journal of Archaeological Method and Theory.