Criar mascotas como a tus propios hijos es la nueva tendencia

En México, por cada bebé que nace, ocho mascotas son compradas o adoptadas, y es que cada vez más personas deciden retrasar o abandonar la idea de tener descendencia

Criar mascotas como a tus propios hijos es la nueva tendencia

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En México, por cada bebé que nace, ocho mascotas son compradas o adoptadas, y es que cada vez más personas deciden retrasar o abandonar la idea de tener descendencia y prefieren enfrascarse en el cuidado de perros, gatos y ortos animales de compañía a los que tratan como si fueran un miembro más de la familia o sus propios hijos, generando una nueva dinámica en los hogares.

Muchos creen que las mascotas pueden sustituir a los hijos humanos y así formar una unión familiar 

Algunos indican que los llamados perrhijos y gathijos llegaron a sustituir a los hijos humanos, pues tienen menos necesidades y no cuesta tanto criarlos, pero de acuerdo con el sociólogo Gabriel Escalante Sobrino, esto no es del todo correcto.

“Las parejas necesitan un receptor de beneficios para convertirse en familias, aunque sea una recepción a corto plazo. Cuando no hay hijos, las mascotas se vuelven los que cumplen con esa función, pero en ningún caso reemplazan a los hijos”, indica Escalante, jefe de análisis de Bitácora Social.

Pero eso no quiere decir que el vinculo de amor entre una persona y su mascota no sea genuino.

La especialista en comportamiento animal, Claudia Edwards Patiño, explica que este se da naturalmente en los mamíferos como una estrategia evolutiva.

“El apego permite la supervivencia de la especie, ya que los mamíferos no suelen tener tantas crías. El lazo se basa en una necesidad mutua y se puede dar entre animales de la misma especie o con otras”, explica.

Las personas son capaces de poner a sus mascotas incluso sobre la vida de otro humano.

Esto lo exploraron psicólogos de la Univesidad de Georgia, quienes interrogaron a 573 individuos para saber bajo qué circunstancias apreciaban más una vida perruna. El estudio encontró que el 40% salvaría la vida de su animalito, aunque signifique dejar morir aun desconocido.

Es más común que los solteros o las parejas sin hijos tengan perrhijos en las ciudades

El fenómeno de tener perrhijos sucede sobre todo en las ciudades, donde los canes no tienen mayor propósito que estar en casa y acompañar a su humano.

“Los perros de campo tienen un trabajo, cuidan la casa, pero en las ciudades la gente vive en departamentos donde el animal no tiene a dónde ir”, dice Edwards.

Además, el factor común de la gente que tiene perrhijos es que se siente sola, con cariño para dar y nadie en quién depositarlo.

“La gente soltera considerada ‘quedada’, con síndrome de miedo al vació, parejas cuyos hijos crecieron y se fueron y parejas que acaban de casarse; en algunos lugares se usan para suplir a los hijos que no se pueden tener, sobre todo por parejas del mismo sexo”, afirma la experta.

El psicólogo José Trejo añade: “La soledad hace que las personas se relacionen con seres que creen que no los van a traicionar. Se sienten menos agredidos o vulnerables con un perro que con una persona”.

A pesar de que el mercado de los perrhijos y de otras mascotas mimadas mueve más de 53 mil millones de pesos anualmente, el sociólogo Gabriel Escalante piensa que estamos muy lejos de verdaderamente considerarlos como personas.

En México aún vemos a las mascotas como accesorios o propiedad. No hay que confundir la sobreexposición de los animales (vestidos y pasearlos) con una actitud de mucho cuidado. A veces, sólo lo muestran, no lo hacen”, Advierte.

Sin embargo, las cifras sobre el maltrato animal indican que la tendencia de sobreproteger a las mascotas no compite con la del hacinamiento de perros en las azoteas, las peleas de perros clandestinas y el abuso en general.

De acuerdo con cifras oficiales, en México existen alrededor de 23 millones de perros, de los cuales el 70% no tiene un hogar. Además, cada mes se sacrifican alrededor de 10 mil canes en las perreras, debido a que nadie los reclama.

La sociedad considera a las mascotas como ‘personas flexibles’ los tratamos como hijos o pertenencias según convenga

La investigadora israelí Dafna Shir-Vertesh, de la Universidad Ben-Gurión del Néguev, acuñó el término de ‘personas flexibles’ para referirse a las mascotas, pues aunque juremos que son como cualquier otra persona, su rol dentro de un entorno conformado por una pareja y su descendencia está sujeto a cambios y transformaciones que hacen que un día los veamos como compañeros de vida y al siguiente los regalemos porque llegó un verdadero bebé humano al clan.

“La aceptación de animales como niños, miembros de la familia y personas constituye una relación compleja y fluida. Su rol en casa puede cambiar. Las mascotas personifican opciones: pueden ser incluidas en los hogares como ‘personas flexibles’, pero su estado ‘no humano’ trae la posibilidad de ser excluidas en cualquier momento”.

Por su parte, Mario Terrés tiene la esperanza de que un bebé no cambie su relación con Lola, su perrhija desde hace cinco años: “En el caso de que llegara un hijo humano, buscaríamos la posibilidad de mantener la relación que tenemos con ella e incluso mejorarla. La adaptaríamos a nuevas necesidades y a convivir con niños pequeños”, explica el creador de perrhijos.com