Nuevos objetivos internacionales buscan acabar con la epidemia de sida

Las innovaciones tecnológicas, antirretrovirales, los programas de prevención y tratamiento del virus podrían disminuir los contagios en el 2020

Nuevos objetivos internacionales buscan acabar con la epidemia de sida

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Desde su aparición en la década de los ochenta, el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) ha sido contraído por cerca de 78 millones de personas y más de 39 millones fallecieron por su causa en todo el mundo, de acuerdo con datos del Programa Conjunto de Naciones Humanas sobre el VIH/SIDA (ONUSIDA).

Sin embargo, desde 2013 el número de infectados ha disminuido un 35% a causa de múltiples investigaciones científicas enfocadas en conseguir su cura, y para continuar el camino que lleve a su extinción.

ONUSIDA anuncio el informe internacional de acción inmediata que pretende controlar el 90% de los casos existentes y minimizar la epidemia en el año 2020.

Padecer VIH y SIDA son dos cosas diferentes; el VIH es el virus que afecta el sistema inmune, mientras que el SIDA es la última etapa de la infección

Un gran número de personas aún confunde tener VIH con SIDA, pero nos e trata de lo mismo.

“El VIH es un microorganismo que ataca directamente el sistema inmunológico de las personas, las debilita y las vuelve muy vulnerables ante infecciones que pueden poner en peligro la vida; sin embargo, puede llegar a permanecer muchos años sin síntomas, incluso existen casos de pacientes que nunca logran desarrollar el SIDA y muren a causa de otras enfermedades”, explica el doctor Carlos Leonardo Magis Rodríguez, director de Atención Integral del centro Nacional para Prevención y Control de VIH y SIDA (CENSIDA).

El SIDA, por otra parte, es la última etapa de la infección del VIH y se caracteriza por bajar los niveles de defensas y propiciar la aparición de infecciones oportunistas que pueden amenazar la vida del paciente.

Otro concepto comúnmente erróneo es respecto de los pacientes ‘cero positivo’, pero estos se califican así, una vez que se identifica a la persona como portadora de VIH mediante la realización de un análisis de sangre que indica si esta infectado y puede transmitirlo por medio de sangre, leche materna, esperma y/o secresiones vaginales.

Existen 2 cepas de VIH y es importante conocer sus diferencias para saber qué tipo de tratamiento debe realizarse 

Durante los últimos 30 años se ha demostrado que existen dos tipos de cepas del virus de VIH llamados VIH-1 y VIH-2, identificados como los agentes que propician el desarrollo del SIDA.

“El VIH-1 es el más infeccioso y virulento de los dos tipos, además es considerado el responsable de la epidemia mundial; por otro lado, el VIH-2 es endémico del África Oriental, es menos peligroso, sumamente raro fuera de esta región y se da principal y mayoritariamente en relaciones heterosexuales. En América Latina existe una epidemia de tipo homosexual y, en algún momento, podría heterosexualizarse”. explica el químico farmacobiólogo Juan Moreno Espinosa .

La cepa del VIH-2 produce una enfermedad menos agresiva que el VIH-1, pues evoluciona lentamente hacia la destrucción del sistema inmune y su transmisión de madre a hijo (es decir, de tipo vertical) suele ser más difícil y menos probable que se dé.

Ambos virus tienen una genética diferente; el VIH-2 es similar en un 75% al virus de la Inmunodeficiencia que le da a los Simios (VIS).

Para evitar contagios y obtener un método efectivo para tratar el VIH es importante la detención oportuna, para lo cual existen diversas pruebas.

El sistema confirmatorio Geenius detecta ambos VIH1 y VIH2

El sistema confirmatorio Geenius es uno de los mejores, ya que detecta ambos tipos de VIH (1 y 2), gracias a que su funcionamiento lo integran proteínas específicas que identifican la enfermedad.

Muchas veces estas llevan a cabo cruces antigénicos con padecimientos como el lupus eritematoso, artritis, leucemia, vacunas, tratamientos hormonales e incluso alimentos transgénicos o parasitosis intestinal, lo que puede provocar falsos positivos.

Geenius es la única prueba confirmatoria unitaria a nivel internacional que funciona fuera de laboratorio. A diferencia de otras donde no sabes si un paciente realmente es positivo o negativo, y que debe corroborarse mediante la técnica llamada Western Blot, el Geenius ofrece un resultado 100% específico e indica si se tiene VIH o no“, afirma Juan Moreno, también gerente de asuntos científicos en América Latina, de la División de Enfermedades Infecciosas de la empresa Bio-Rad.

Aunque aún no se ha creado una cura para esta enfermedad, existe tratamiento antirretroviral que la controla e impide la multiplicación del virus en el organismo

Desde que el virus apareció y se replicó drásticamente por el mundo, científicos y farmacéuticas han dedicado años de sus investigaciones para obtener una cura, pero hasta el momento, aunque se cree que ya estamos cerca, aún no se ha logrado; sin embargo, sí hay medicamentos y tratamiento antirretrovirales (TAR) que surgieron en la década de los 80, años posteriores al descubrimiento del VIH.

Estos no matan al virus causante del SIDA, pero si evitan que el sistema inmunitario se debilite pues impiden que el virus se reproduzca o haga copias de si mismo; por tanto, su uso es vital para quienes padecen dicha enfermedad.

“Un antirretroviral es un medicamento especial contra un tipo de virus llamado retrovirus asociado al VIH.

Un virus es una entidad que necesita de una célula para funcionar, entonces cuando entra al cuerpo, infecta a las células y modifica su información genética para que esa célula produzca más virus.

Por tanto, los antirretrovirales tienen diferentes funciones, donde las más importantes impiden que se fije  a la célula, otros que no pueda procesarse adecuadamente y los demás que no se multiplique en el organismo”, explica el  especialista Magis Rodríguez.

El tratamiento con antirretrovirales puede aumentar la esperanza de vida de personas infectadas hasta los 75 años, además les permite realizar actividades cotidianas sin ningún problema

“Una persona sin TAR probablemente no sobreviva más de un año, y con el tratamiento calculamos que podría vivir 40 años a partir del momento del diagnóstico. La edad promedio en la que se hace la detección del virus es a los 35 años, esto quiere decir que los pacientes que se toman el TAR adecuadamente, no lo interrumpen, tienen una vida saludable, hacen deporte y llevan dieta sana, pueden llegar a los 75 años”, asegura el doctor Magis.

El TAR tiene cuatro objetivos claros: aumentar la esperanza y la calidad de vida del paciente; evitar que la enfermedad progrese al reducir la carga viral a niveles indetectables por mucho tiempo y limitar el desarrollo de resistencias, que es cuando el virus se fortalece y ya no responde a los fármacos. Devolver el sistema inmunitario a su estado normal y mantenerlo así durante el mayor tiempo posible con el objetivo de evitar posibles infecciones y minimizar la posibilidad de transmisión del VIH a otras personas.

“El uso de antirretrovirales, como en todos los medicamentos, tiene un abanico de efectos secundarios, pero todos son controlables. En primera porque hablamos de más de 30 tipos, y de familias de estos fármacos que pueden intercambiarse en cualquier momento del tratamiento. A diferencia de 1996, cuando comenzó la era moderna de estos medicamentos, actualmente existen TAR más potentes, muy fáciles de usar, algunos de una pastilla al día, otros incluso ya no necesitan refrigeración ni dietas especiales” señala el especialista, Magis Rodríguez.

En México, los antirretrovirales son gratuitos para pacientes con VIH y por el momento sólo ellos pueden tomarlos, aunque estudios demuestran que poblaciones vulnerables a la infección pueden evitar el virus si los ingieren

Un gran número de pacientes con VIH no considera importante empezar a tomar fármacos contra el virus, hasta que el padecimiento diagnosticado ya lleve tiempo en su organismo y esté avanzando; sin embargo, los especialistas afirman que esto es un grave error.

“Tan pronto la persona infectada sepa que tiene el virus, debería empezar a tomar medicamento, el cual es de por vida e ininterrumpido. Este lo provee el gobierno de México o la Secretaría de Salud y es gratuito para cualquier persona que viva con VIH”, destaca el doctor Carlos Magis.

Existen guías enfocadas al uso de la medicina contra esta infección para individuos de todas las edades, establecidas por el Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS, por sus siglas en inglés), donde recomiendan que las personas cero positivas inicien el tratamiento antirretroviral al conocer su estado y particularmente en situaciones específicas.

Portadoras del virus embarazadas, con SIDA, aquellas recién diagnosticadas o con enfermedades relacionadas por su infección como herpes, cáncer cervical o candidiasis deben hacerlo inmediatamente y sin excepciones.

Científica mexicana desarrollò 'nanopartícula' que elimina virus, bacterias y hongos
Actualmente existe una nanopartícula llamada NBELYAX que elimina virus, bacterias y hongos

“Por ahora el TAR sólo es para quienes viven con VIH. Aunque existen investigaciones que demuestran que ciertas personas que tienen el riesgo de padecer VIH (poblaciones clave como quien vive con un paciente cero positivo, adictos que usan drogas inyectables, hombres o mujeres trabajadores sexuales u homosexuales), si usan antirretrovirales, no adquieren el virus, pero en este momento, en el país no se otorgan este tipo de medicamentos en instituciones como el ISSSTE o el IMSS a aquellos que no lo padezcan”, apunta el director de Atención Integral de CENSIDA.

Los nuevos objetivos internacionales buscan acabar con la epidemia de sida y evitar 28 millones de nuevas infecciones para el 2020

Con el objetivo de darle fin a la epidemia de VIH/SIDA en los próximos años, ONUSIDA anunció el informe Acción acelerada: pongamos fin a la epidemia de SIDA para 2020, donde establecen el control del VIH al 2020 con el plan 90-90-90, que significa que el 90% de las personas que vive con el virus conozca su estado serológico; que el 90% de las que conocen su estado empiece con el tratamiento y que el 90% que tenga acceso a él logre una represión viral efectiva y absoluta.

“Muchos países se han comprometido al objetivo 90-90-90 para el 2020 de ONUSIDA. Si para esta fecha alcanzamos la meta deseada, pensamos que la enfermedad dejaría de ser una epidemia, no tanto que se erradique porque sería un objetivo casi imposible, pero sí que haya un control óptimo de ella y en 2030 seguir el tratamiento 95-95-95, que abarcaría aún más con la propagación“, afirma el especialista Magis Rodríguez.

Este objetivo internacional elaborado por ONUSIDA destaca que, de cumplirse el fin propuesto, podrían evitarse aproximadamente hasta 28 millones de nuevas infecciones por el VIH, así como 21 millones de muertes relacionadas con el SIDA.