Flora y fauna del parque ‘Las Estacas’ en ‘peligro’ por la introducción de especies ajenas al habitad

Con el fin de tener un sitio más bonito, los encargados de este lugar introdujeron 2 especies que están terminando con la flora y fauna endémicas.

Flora y fauna del parque 'Las Estacas' en 'peligro' por la introducción de especies ajenas al habitad

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Desde su apertura al público en 1941, el Parque Natural Acuático “Las Estacas”, en el estado de Morelos, es reconocido por tener una naturaleza exótica, rodeada de vegetación y aguas cristalinas que permiten la realización de diversas actividades acuáticas, principalmente porque ahí cruza el río Yautepec.

Sin embargo, con el objetivo de atraer más turismo y que el parque tenga una mejor vista para quienes lo visitan, los dueños del lugar han introducido especies no compatibles al hábitat, generando que se perjudique y dañe irremediablemente la flora y fauna endémica del sitio.

Este parque natural cuenta con una superficie de 652 hectáreas y en 2008 fue declarado por el gobierno como una Reserva Ecológica Estatal, gracias a su gran tamaño y a que alberga una amplia y valiosa cantidad de animales, entre ellos, más de 132 tipos de aves, 10 especies de peces y 8 de mamíferos. También es considerada como una de las zonas más importantes de manantiales.

Estas áreas a nivel estatal son representativas, debido a que integran ecosistemas no alterados por el ser humano y habitan especies consideradas amenazadas o en peligro de extinción.

Los expertos aseguran que al introducir ciertos animales en estos sitios está propiciado que los endémicos se desplacen y terminen por extinguirse.

El pez convicto es una de las especies  introducidas, la cual afecta a la fauna del río, debido a su comportamiento territorial y agresivo  

A pesar de que en el parque habitan diferentes tipos de peces, hace unos 10 años se introdujo el pez Amatitlania nigrofasciata, conocido también como ‘cíclido convicto’, debido a las franjas que tiene en el cuerpo asemejando a los uniformes de los reos.

Esta especie es la que más ha afectado debido a su comportamiento territorial y agresivo, donde el macho puede llegar a alcanzar los 10 cm de longitud.

“Aunque son de origen sudamericano y centroamericano, estos peces llegaron a México con fines de acuariofilia y lamentablemente -como muchas variedades que se introducen con este propósito- representan un problema a la larga. En consecuencia, resulta más sencillo abandonarlos en los sistemas acuáticos (ríos, lagos, etc.), pero al ser especie altamente competitiva, poco a poco desplazan a las endémicas”, explica el doctor Margarito Tapia García, titular del Departamento de Hidrobiología de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) Iztapalapa.

Por otra parte, comenta que este pez hace sus nidos en forma de hoyos y pone sus huevecillos en las paredes del río, ocasionando pérdida de la vegetación y alimento de otras especies.

“El problema de la forma en cómo se reproducen a las orillas del río son los sedimentos que se encuentran ahí, pues comienzan a demoronarse y toda la estructura se debilita; los árboles se van cayendo con el tiempo, al igual que su vegetación mientras que las raíces quedan libres y pierden el suelo donde se sostienen”, detalla García.

La langosta azul también está dañando, incluso hay riesgo para los visitantes al erosionar el suelo y provocar caída de árboles

Otro de los animales en discordia es la langosta azul, Cherax quadricarinatus que, según el experto, se incluyó al parque natural con fines alimentarios y de atractivo para el río.

Su carne es muy demandada, en parte por su vívido color; un solo kilo de esta puede costar hasta 200 pesos mexicanos, por lo que de acuerdo con el profesor García, la introducción de este crustáceo, además de generar cuantiosas ganancias a quienes manejan el parque, está afectando fuertemente la zona al provocar erosión y, por ende, la caída de árboles, lo que puede representar un riesgo para los visitantes.

“Ambas especies, tanto el pez convicto como la langosta azul están causando un grave problema el la reserva, ellos son la principal causa de erosión y de que los árboles se caigan frecuentemente. Esto representa un grave riesgo para cualquier visitante que se encuentre en el río, al igual que la pérdida en la flora por el mismo motivo”, señala.

Luego de que se hiciera más evidente la afectación del río, los trabajadores del parque intentaron revertir el daño colocando bultos de cemento en ciertas áreas donde se reproduce el pez convicto, pero, según el experto, dejaron un espacio entre los costales y la pared que delimita al río, por donde pueden escabullirse y seguir poniendo sus huevos.

“La solución consiste en reducir la reproducción de estos animales mediante la limitación y disponibilidad de lugares para sus nidos. Lo ideal es que sean colocados de manera que estén lo más pegados a la pared del río, rellenarlos con sedimentos para fijar una barrera y evitar la destrucción de ese suelo, además de no introducir más y nuevas especies que no pertenezcan a ese entorno”, indica el doctor Tapia.

El parque cuenta con aguas cristalinas para practicar actividades subacuáticas como buceo o natación, por lo que el especialista considera viable generar torneos de pesca entre los turistas para que ayuden a resolver el problema.

“Las plagas no se erradican, se controlan y lo más recomendable es que incluso se convoque a pescar, para ayudar a que esto pare y disminuir la población de estas especies externas”, puntualiza el profesor.