¿Es posible comer más sano sin renunciar al azúcar?

¿Es posible comer más sano sin renunciar al azúcar?

No hace mucho, la grasa era el villano de las dietas. Antes de la grasa, fue la sal. Ahora, las dietas sin azúcar han acaparado la escena de la salud y el bienestar… y parece que dejar de consumir azúcar encabeza la lista de propósitos de Año Nuevo de muchas personas.

Con las dietas sin azúcar, la gente se siente motivada a dejar el azúcar de mesa (sacarosa), los edulcorantes como la miel de abeja o de maple, las harinas refinadas, los condimentos, los refrescos, los dulces y algunas frutas, como los plátanos. Hay quien recomienda eliminar o restringir también los lácteos.

Los defensores de esta dieta señalan, con razón, que el consumo excesivo de azúcar puede provocar obesidad y, por lo tanto, incrementar el riesgo de desarrollar diabetes tipo II, enfermedades cardíacas y algunas clases de cáncer.

También es verdad que estamos comiendo demasiadas cosas dulces: el estadounidense promedio consume alrededor de 20 cucharadas cafeteras de azúcar agregada al día.

Sin embargo, no necesitas renunciar al azúcar para comer más sano. Renunciar al azúcar no garantiza que tu salud mejorará más que reduciendo el consumo de alimentos ultraprocesados, comiendo más vegetales, preparando la comida con productos totalmente naturales y limitando el azúcar adicional que bebes o comes.

En el mejor de los casos, la dieta sin azúcar confunde e impone reglas arbitrarias que no se basan en pruebas científicas. En el peor, una dieta tan restrictiva puede generar miedo a los alimentos o una relación poco saludable con la comida.

La mentalidad de la dieta

La dieta sin azúcar es restrictiva: hay listas de alimentos “permitidos” (como los granos integrales, las moras azules y las toronjas) y alimentos “no permitidos” (como el pan blanco, los plátanos y las pasas). Esto promueve inadvertidamente una mentalidad de dieta y provoca que quienes la hacen se preocupen de comer accidentalmente algo que no está permitido.

La gente a la que le preocupa la comida es la que tiene más probabilidades de hacer dieta.

Esto puede deberse a que les preocupa específicamente su peso o el impacto de ciertos nutrientes en su salud.

Algunas investigaciones muestran que hacer dieta no es efectivo a largo plazo y que puede provocar que subas más de peso a largo plazo. El cerebro interpreta la dieta y las restricciones como escasez de alimentos, así que estimula el almacenamiento de grasas para cuando haya escasez.

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