Desarrollan un dispositivo que revela el nivel de la hormona del estrés en cuestión de segundos

Desarrollan un dispositivo que revela el nivel de la hormona del estrés en cuestión de segundos

Este novedoso dispositivo electroquímico permite la “detección temprana de diversas enfermedades”, asegura el autor principal de este invento.

Un equipo internacional de investigadores ha desarrollado un parche electroquímico que permite determinar en el organismo el nivel de la hormona del estrés, el cortisol, según un estudio publicado esta semana en la revista Science Advances.

Este dispositivo, similar a las tiritas (curitas), se aplica sobre la piel y absorbe el sudor, evaluando la cantidad de cortisol que produce una persona. Este método “ofrece un enfoque novedoso para la detección temprana de diversas enfermedades y la evaluación del rendimiento deportivo”, explicó Onur Parlak, de la Universidad de Stanford (EE.UU.) y autor principal de la investigación.

El nivel de la hormona del cortisol aumenta y disminuye de forma natural durante el día, y puede incrementarse en respuesta al estrés. En la actualidad, la medición del volumen de cortisol se realiza en laboratorios y los resultados de los análisis demoran varios días, pero para cuando una persona recibe esos resultados, es probable que el nivel de esa hormona se diferencie del momento en que se sometió al análisis, aclaró Parlak.

Ayudaría a los bebés a ‘expresar’ su estado emocional

El cortisol además está involucrado en muchas funciones fisiológicas importantes del organismo, por lo que determinar su nivel, de forma rápida, ayudaría a los médicos a elegir el mejor tratamiento para los pacientes.

De momento, los investigadores continúan con los experimentos para optimizar el parche electroquímico, y en caso de que se apruebe su utilización para el público en general, permitirá que las personas con un desequilibrio hormonal puedan monitorear sus niveles de cortisol en casa en cuestión de segundos, e incluso podría ayudar a determinar el estado emocional de los bebés, señala el comunicado de la Universidad de Stanford.