Google Maps: ¿A qué se deben las calles o comercios ficticios en la aplicación?

Google Maps: ¿A qué se deben las calles o comercios ficticios en la aplicación?

Google Maps incluye calles falsas dentro de su aplicación a propósito, según una web de tecnología. Lo que muchos interpretan como un error de Google Maps en realidad es una estrategia para seguir siendo líder de mercado.

Es posible que al navegar en Google Maps se encuentren calles falsas o que nunca han existido. Esta situación es hasta normal dentro de la aplicación, pero no porque el servicio esté lleno de errores sino porque forma parte de una estrategia para seguir siendo líder de mercado.

En efecto, Google Maps incluye hasta pueblos que solo existe en el imaginario dentro de sus mapas a propósito: Mientras que dentro de la aplicación pueden aparecer lugares con comercios cercanos y calles bien delimitadas en el mundo real son solo descampados.

Según el sitio “Computer Hoy”, se desconoce la cantidad de calles falsas presentes en Google Maps, pero estos existen para poder poner al descubierto a desarrolladores que hayan copiado su software para poder lucrar a través de sus empresas.

El código informático de Google Maps es abierto, por lo que cualquier desarrollador de programas puede valerse de su información para poder nutrir su software y hacerlo más eficiente. Pero hay quienes directamente lo copian para hacerlo pasar como un producto nuevo y propio, pero que incluyen los yerros a propósitos que tienen Maps.

El caso Argleton es el mejor ejemplo para lo antes explicado. Esta ciudad fantasma apareció en Google Maps y luego fue eliminado por completo. Durante su estadía, aplicaciones que ofrecen alojamiento y planes de ocio ofrecieron catálogos de bares, hoteles y más cerca de la supuesta ciudad, servicios que dependen de la tecnología de Maps.

Argleton ya no puede ser encontrado en Google Maps luego de una serie de denuncias, la más fuerte es que en su supuesta ubicación no existe ni una sola casa ya que está en mitad de la nada y rodeado solo de campos verdes.

El Comercio