Un hacker mental puede robar su información y obligarlo a realizar actos que usted no haría

Un hacker mental puede robar su información y obligarlo a realizar actos que usted no haría
Ya es posible tomarte como propias las cosas que te cuentan o sueñas; el hackeo de la mente es fácil pero desconocida por muchos.

Compartir es demostrar interés

Gracias a implantes cibernéticos, dispositivos electrónicos y controles de video juegos, tu información, pensamientos e incluso tu vida puede ser manejada por alguien más.

La medicina moderna en combinación con los avances en implantes cibernéticos progresan de tal manera, que cada vez más la tecnología y la humanidad se están unificando y haciéndose más dependientes entre sí.

Esto representa importantes ventajas para la mejora de las capacidades humanas, así como para la rehabilitación de ciertos padecimientos.

Sin embargo, también abre la puerta a nuevas formas de ataque para los que todavía no existe defensa.

Tus pensamientos podrían ser implantados o incluso revelar información importante a la gente que quiera conocerlos.

Tus recuerdos pueden ser alterados por un experto; implantar una memoria falsa es más fácil de lograr de lo que parece 

Se les conoce como hackers de memoria y usan el funcionamiento de tu cerebro en tu contra; son capaces de hacerte recordar cosas que jamás sucedieron. Afirman que implantar una memoria falsa es más fácil de lograr de lo que parece.

Una memoria se guarda fragmentada en medio de la red de neuronas de tu cerebro, por lo que cada vez que la recuerdas lo haces de un forma ligeramente diferente.

Cada vez que agregas un detalle que pueda ser interesante, aunque no del todo cierto o que alguien más te contó, esa información se guarda con todo el conjunto de memorias y eventualmente lo crees como si lo hubieses vivido.

Entonces una forma de hackear la memoria es hacer que una persona use su imaginación hasta que eventualmente la realidad del recuerdo se mezcle con la ficción. De hecho, es algo que ocurre mucho durante un interrogatorio policial, repasar los hechos con el sospechoso una y otra vez, en el transcurso de los días puede llevarlo a confesar un delito que no cometió.

Los ciber ladrones pronto podrán tomar información importante de tus ondas cerebrales sin que lo notes. Aunque suene a película de ciencia ficción ya se realizan experimentos.

La Universidad de Biorrobótica de Washington trabaja en un método para extraer datos de una persona por medio de electroencefalogramas (EEG por sus siglas en inglés), ya que cada vez hay más interfaces cerebro/computadora (BCI) que utilizan EEG para funcionar.

Mientras el usuario se encuentra jugando un videojuego o viendo una película se insertan fotogramas (imágenes con movimiento) de muy breve duración y casi imperceptibles. Cuando estos aparecen, el cerebro genera una respuesta que se registra en el EEG según la percepción positiva o negativa que asocies con la imagen. Es decir, si te presentan logos de bancos, la respuesta será diferente cuando aparezca el de tu preferencia. Usando esta misma técnica se puede obtener información sobre tus hábitos de compra, preferencias políticas o sexuales y mucho más.

Un hacker hábil podría controlar a una persona, robar su información, provocarle dolor físico e incluso obligarlo a realizar actos que normalmente no haría

Uno de los implantes cerebrales más comunes es el de Estimulación Cerebral Profunda (DBS por sus siglas en inglés) y ha demostrado ser muy útil en el tratamiento con el Alzheimer, dolor crónico y Parkinson al enviar pulsos eléctricos a puntos específicos en el cerebro.

El problema es que muchos de ellos tienen controles o monitores inalámbricos que los hace vulnerables a ataques informáticos.

Algunos investigadores temen que eso permita ejercer un control malicioso sobre el cerebro, posibilidad que ha sido nombrada brainjacking,  que puede ser específico sobre un paciente o generalizado sobre todos los que tengan el implante.

Estos sistemas se producen en serie y debido a esto la seguridad de que sean intervenidos es la misma para todos, esto expone a los pacientes a sufrir ataques que pueden significar el cese del estímulo para su mejora física, el agotamiento de sus baterías, un daño en su tejido cerebral y el robo de su información.

Hay quien afirma que los riesgos incluyen daño a la función motora, alteración en el control de impulsos, modificación de sus emociones, inducción de dolor y regulación de su sistema de respuesta en el cerebro.

Un hacker sofisticado podría alterar el DBS de una persona que sufre de dolores crónicos para causarle incluso más dolor. Al estimular el sistema de repuesta también podrían reforzar acciones negativas y de esa manera sentirían placer aunque realicen actos que normalmente no aprobarían ni cometerían.