Captan señal extraterrestre de origen desconocido

Captan señal extraterrestre de origen desconocido

Poderosos radiotelescopios instalados en Canadá captaron una breve y poderosa señal de radio de baja frecuencia, cuyo origen sigue siendo un misterio.

En la mañana del pasado 25 de julio, el radiotelescopio CHIME captó en Canadá una ráfaga de radio —o FRB, por las siglas de ‘fast radio burst’— de baja frecuencia, cuyo origen es desconocido y que es una de las señales más extrañas que se conozcan.

CHIME es un poderoso conjunto de radiotelescopios instalado en Columbia Británica, Canadá, y su nombre proviene de las siglas en inglés de ‘Canadian Hydrogen Intensity Mapping Experiment’.

Las rágafas rápidas de radio o FRB son un fenómeno muy conocido por astrónomos y operadores de radiotelescopios. Consisten en emisiones de radio de alta intensidad y muy corta duración —apenas unos cuantos milisegundos—, que son perceptibles en la Tierra. El primero se detectó en 2007 y su origen aún es indeterminado, aunque los expertos aseguran que provienen de otras galaxias, probablemente de un agujero negro.

Aunque estas FRB son relativamente comunes, la señal detectada por el radiotelescopio CHIME tiene una particularidad que la hace única: según el reporte publicado en The Astronomer’s Telegram, un boletín astrónomico, la misteriosa señal llamada FRB 180725A —así llamada por la fecha en que fue detectada— transmitió en frecuencias muy bajas: entre 580 y 200 megahertz, las más bajas detectadas hasta hoy.

Patrick Boyle, autor del reporte y jefe del programa CHIME, sostiene que a la fecha no han podido identificar una posible fuente natural de la FRB de baja frecuencia, aunque supone que debió de ser muy poderosa.

El experto Avi Loeb, del Centro Astrofísico Harvard-Smithsonian, especula que pudo haberse tratado de una supernova —una estrella que explota—, un agujero negro supermasivo o un pulsar, aunque no descartó que pudiera tratarse de una inteligencia extraterrestre. A la fecha, se han detectado alrededor de cuarenta FRB alrededor del mundo y siguen siendo uno de los misterios más impenetrables de la astronomía actual. El radiotelescopio CHIME, por su parte, es capaz de detectar señales de radio que se produjeron hace 6 mil millones de años.

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