Explican por qué en la Luna aparecen figuras ‘humanas’

Explican por qué en la Luna aparecen figuras 'humanas'

Hasta ahora se desconocía por qué en la superficie de la Luna se forman curiosos patrones que en ciertas ocasiones pueden crear una ilusión óptica de caras o figuras humanas.

Los remolinos lunares son una de las anomalías ópticas más enigmáticas del Sistema Solar. Representan patrones de luz y oscuridad y se asemejan a las nubes brillantes que serpentean en la superficie de la Luna y a veces forman peculiares ilusiones de ‘rostros humanos’ u otros objetos.

La existencia del fenómeno es bien conocida desde hace décadas, pero su naturaleza ha sido una incógnita para los científicos, que ahora podría estar finalmente resuelta gracias a un reciente estudio de los investigadores de la Universidad Rutgers y la Universidad de California en Berkeley (EE.UU.), publicado en la revista Journal of Geophysical Research – Planets.

La mayoría de estos remolinos se forman en lugares con potentes campos magnéticos que desvían las partículas del viento solar. Sin embargo, “la causa de aquellos campos magnéticos y, por consiguiente, de los propios remolinos había sido un misterio durante mucho tiempo”, ha comentado la coautora del estudio Sonia Tikoo, de la Universidad Rutgers.

Según el estudio, la explicación de cómo se forman los remolinos lunares se halla en el dinámico pasado de la Luna, con su actividad volcánica y un campo magnético generado internamente.

Túneles de lava magnéticos

Para descubrir qué rasgo geológico podrían generar los campos magnéticos en la Luna y por qué son tan potentes, los científicos crearon modelos matemáticos de aquellos ‘imanes’ y descubrieron que cada remolino lunar se forma encima de un objeto magnético que es estrecho y que está enterrado cerca de la superficie.

Las estrechas franjas que emiten magnetismo se ubican en los sitios donde corren largos y estrechos túneles formados por flujos de lava durante las erupciones volcánicas hace más de 3.000 millones de años.

Los científicos sostienen que debido al calentamiento durante la actividad magmática en aquellos tiempos los túneles por los que corría la lava sufrieron metamorfismos termoquímicos y adquirieron propiedades de magnetismo.

Experimentos previos han demostrado que muchas rocas lunares se vuelven altamente magnéticas si las calientan hasta más de 600 grados centígrados en un entorno libre de oxígeno, ya que ciertos minerales emiten hierro metálico. Si hay un campo magnético lo suficientemente fuerte, el hierro recién formado adquiere propiedades de magnetismo.

Hoy en día este proceso no podría ocurrir en la Luna, ya que allí ya no hay extenso campo magnético que pueda magnetizar el hierro, pero en el pasado sí, sostienen los investigadores.